Identidad

Cámaras virtuales y deepfakes: La nueva frontera del fraude biométrico en la banca

27 de enero de 2026 9 min de lectura
Cámaras virtuales y deepfakes: La nueva frontera del fraude biométrico en la banca

El fraude de identidad en Latinoamérica y el Caribe aumentó un 137% en 2024, impulsado en gran medida por una innovación devastadora: el uso de software de cámara virtual para inyectar feeds de video robados o generados por IA en aplicaciones bancarias durante la verificación biométrica. Esta técnica está volviendo peligrosamente obsoletos los sistemas tradicionales de reconocimiento facial.

Entendiendo el ataque de cámara virtual

Una cámara virtual (vCam) es una aplicación de software que crea un dispositivo de cámara emulado en un smartphone o computadora. Originalmente diseñada para propósitos legítimos—como filtros de videoconferencia o compartir pantalla—esta tecnología ha sido armada por defraudadores para evadir la verificación biométrica de identidad.

El vector de ataque es engañosamente simple:

  1. Adquirir datos biométricos: El atacante obtiene una foto o video corto de la víctima objetivo—frecuentemente de perfiles de redes sociales, filtraciones de datos, o incluso comprando documentos de identidad en la dark web.
  2. Generar un deepfake: Usando herramientas de intercambio facial potenciadas por IA, el atacante crea un video realista de la víctima realizando las acciones de vivacidad requeridas (parpadear, girar la cabeza, sonreír).
  3. Inyectar vía cámara virtual: El video deepfake se alimenta a través del software de cámara virtual, que lo presenta a la app bancaria como si viniera de la cámara real del dispositivo.
  4. Evadir la verificación: Si la detección de vivacidad no es lo suficientemente sofisticada, el atacante obtiene acceso a la cuenta de la víctima o crea una nueva cuenta fraudulenta usando su identidad.

La evolución de la amenaza

Lo que hace este ataque particularmente peligroso es la rapidez con la que ha evolucionado:

  • Primera generación (2022-2023): Los atacantes usaban fotos impresas o imágenes estáticas sostenidas frente a la cámara. Relativamente fáciles de detectar con verificaciones básicas de vivacidad.
  • Segunda generación (2023-2024): Ataques de replay con reproducción de video pregrabado en una pantalla secundaria. Más efectivos, pero aún detectables.
  • Tercera generación (2024-presente): Cámaras virtuales nativas que operan dentro de los permisos estándar del dispositivo—sin necesidad de root o jailbreak. Crean flujos de video virtualmente indistinguibles de feeds de cámara reales, con un aumento del 2,665% en detección global en 2024.

Por qué Latinoamérica es el epicentro

La convergencia de varios factores hace a la región particularmente susceptible:

  • Adopción rápida de biometría sin seguridad proporcional: Bancos y fintechs han adoptado agresivamente la verificación facial, pero muchos dependen de detección de vivacidad básica.
  • Mercado próspero en la dark web: Comunidades criminales están comercializando herramientas de deepfake diseñadas para evadir los sistemas biométricos específicos de instituciones financieras latinoamericanas. Paquetes se venden desde $20 USD por identidad.
  • Abundancia de datos en redes sociales: Altas tasas de penetración de redes sociales (73% en la región) proporcionan una extensa biblioteca de datos faciales para generar deepfakes.
  • Rezago regulatorio: Los marcos regulatorios integrales permanecen en etapas tempranas en la mayoría de los países.

Estrategias de defensa: Un enfoque multicapa

Protegerse contra ataques de cámara virtual y deepfake requiere ir mucho más allá de la verificación biométrica tradicional:

  1. Detección de ataques de inyección: Desplegar tecnología que pueda detectar cuándo un feed de video está siendo inyectado a través de una cámara virtual en lugar de ser capturado por la cámara física del dispositivo.
  2. Detección avanzada de vivacidad: Implementar análisis de vivacidad multicuadro, impulsado por IA, que evalúe micro-expresiones naturales, patrones de reflexión de luz, textura de piel a nivel de píxel y mapeo de profundidad 3D.
  3. Verificación de integridad del dispositivo: Antes de iniciar la captura biométrica, verificar que el dispositivo no haya sido comprometido.
  4. Capa comportamental: Combinar verificación biométrica con señales comportamentales—patrones de manejo del dispositivo, tiempos de interacción, comportamiento de navegación.
  5. Monitoreo continuo: No tratar la verificación de identidad como una puerta única. Implementar monitoreo continuo de sesión.

Conclusión

La amenaza de cámaras virtuales y deepfakes representa un cambio de paradigma en el fraude de identidad. Los atacantes han industrializado efectivamente la capacidad de suplantar a cualquier persona con una foto públicamente disponible. Para las instituciones financieras en Latinoamérica, el mensaje es claro: la verificación biométrica por sí sola ya no es suficiente. Solo un enfoque multicapa puede mantenerse a la vanguardia de esta amenaza en rápida evolución.

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