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Regulación y verificación de identidad en la banca digital: el nuevo eje del riesgo en América Latina

2 de marzo de 2026 6 min de lectura
Regulación y verificación de identidad en la banca digital: el nuevo eje del riesgo en América Latina

Regulación y verificación de identidad en la banca digital: el nuevo eje del riesgo en América Latina

El entorno de riesgo en América Latina se ha vuelto más complejo y volátil, especialmente en lo que respecta a los entornos digitales. De acuerdo con el más reciente informe del Institute of Internal Auditors (IIA), las organizaciones de la región identifican los riesgos tecnológicos y de ciberseguridad como uno de los frentes más críticos para su operación.

La digitalización acelerada, combinada con una alta dependencia de canales electrónicos, ha ampliado la superficie de ataque. Hoy, las amenazas ya no se limitan a vulnerar infraestructuras técnicas: buscan explotar identidades, accesos y la confianza de los usuarios.

Ciberseguridad como riesgo prioritario

En la encuesta del IIA sobre los principales riesgos que enfrentan las organizaciones en América Latina, los factores asociados a ciberseguridad y tecnología aparecen entre los más relevantes. Esto refleja una preocupación transversal: el impacto de un incidente digital ya no es solo técnico, sino operativo, reputacional y financiero.

Los datos muestran que el riesgo cibernético se percibe como un riesgo de alto impacto, especialmente por:

  • La exposición de credenciales y datos sensibles
  • El aumento de accesos no autorizados
  • La sofisticación de ataques basados en suplantación e ingeniería social
  • La dificultad de detectar comportamientos anómalos en tiempo real

Otro hallazgo relevante del informe es que los riesgos digitales no se concentran únicamente en la infraestructura tecnológica. Los auditores señalan que una parte importante del riesgo se encuentra en los procesos y en la forma en que se gestionan los accesos y las identidades.

Esto incluye:

  • Controles de autenticación insuficientes
  • Falta de monitoreo del comportamiento de usuarios y dispositivos
  • Escasa capacidad para correlacionar señales de riesgo
  • Modelos de seguridad basados únicamente en reglas estáticas

En este contexto, el riesgo no proviene solo de un ataque externo, sino de la incapacidad de la organización para interpretar lo que ocurre dentro de sus propios canales digitales.

¿Qué implica esto para las organizaciones?

El informe del IIA deja claro que la gestión del riesgo en América Latina debe evolucionar hacia modelos más dinámicos. La ciberseguridad ya no puede limitarse a proteger perímetros o validar transacciones individuales; debe entender cada interacción como un evento de riesgo potencial.

Esto implica pasar de:

  • Controles aislados a
  • Modelos que analizan contexto, comportamiento y nivel de riesgo

Las organizaciones que no adopten esta visión corren el riesgo de reaccionar tarde, cuando el fraude ya se materializó o cuando el daño reputacional ya ocurrió.

La identidad como punto crítico de riesgo

Uno de los puntos más sensibles del riesgo digital es la identidad. Cuando un atacante logra suplantar a un usuario legítimo, el sistema no ve un ataque: ve una operación aparentemente válida.

Por eso, el enfoque moderno de ciberseguridad requiere:

  • Evaluar cómo se comporta un usuario
  • Desde qué dispositivo actúa
  • En qué contexto ocurre el acceso
  • Y si ese patrón coincide con un perfil legítimo

El riesgo digital es uno de los principales desafíos para las organizaciones en América Latina, y su gestión requiere capacidades que vayan más allá de los controles tradicionales.

Invertir en visibilidad, análisis de comportamiento y estimación de riesgo no es una mejora técnica; es una necesidad estratégica para proteger la operación y la confianza digital.

En un entorno donde la identidad es la nueva frontera del fraude, entender el riesgo es el primer paso para controlarlo.

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